MADRID.- Dos meses después de sus primeras manifestaciones, los indignados volvieron a ocupar la Puerta del Sol de Madrid, donde convergieron seis marchas procedentes de toda España hace más de un mes.
Los manifestantes caminaron cientos de kilómetros, partiendo desde Barcelona, Málaga, Valencia, Bilbao, Galicia o Extremadura, y organizando asambleas populares en cada pueblo por el que pasaban. En los plenarios, se reactualizaban los debates sobre el elevado desempleo (21,3% de la población activa, y casi el 50% entre los jóvenes), los excesos del capitalismo, la corrupción y los políticos acusados de no representar a los ciudadanos.
En su llegada a la capital española, las columnas se engrosaban con miles de vecinos de los barrios madrileños. Hoy está prevista la principal concentración en la céntrica plaza, justo un mes después de su última gran movilización, que reunió a más de 200.000 manifestantes en todo el país.
Según los últimos sondeos, los indignados tienen el apoyo de dos tercios de la opinión pública, potenciada al calor de la crisis económica y de las distintas presiones sociales que se vienen generando, como las resistencias populares a las órdenes de desalojo por hipotecas que son actualmente imposibles de pagar.
El Gobierno anunció medidas de apoyo a las familias endeudadas, y el candidato socialista a la Presidencia en 2012, Alfredo Pérez Rubalcaba, propondrá en su campaña una reforma de la ley electoral, tal como reclaman los indignados. Pero nada parece convencer al movimiento que sigue denunciando la "fractura" entre los ciudadanos y los políticos, y que prevé futuras marchas en septiembre y en octubre. (Especial-AFP)